Entrevista publicada en la Razón (Ver) a Josep M. Barnils, presidente de EASSE (Asociación Europea de Centros de Educación Diferenciada) sobre algunos aspectos de la reciente sentencia que niega a los padres el derecho a la libre elección de centro.

¿Cómo valora esta nueva sentencia?

Me parece sorprendente, porque este tipo de educación no discrimina de acuerdo a convenios internacionales.

 

¿Entra en contradicción con la «ley Wert»?

La Lomce reconoce explícitamente esta educación, y las otras leyes también, porque sólo establecen que no debe haber discriminación por sexo, y la Unesco explica que siempre que el currículo académico sea el mismo, no existe discriminación.

 

¿Por qué es necesaria esta educación?

Esta sentencia tiene tintes ideológicos, porque si no es incomprensible. En países como Alemania o Irlanda, han recomendado, e incluso obligado en cierto modo, a más de 180 colegios públicos a implantar la educación diferenciada íntegramente o al menos en ciertos niveles para solucionar el grave problema del fracaso escolar.

¿En qué grado puede descender el fracaso escolar con una educación diferenciada?

Una educación separada les favorece, porque una chica con 14 años ya es una mujer pero un chico todavía es un niño. Los chicos pueden en estos casos retrasar el desarrollo de las capacidades de las chicas.