Elisabeth Vierheller, presidenta de ALCED (Asociación Latinoamericana de Centros de Educación Diferenciada) ha publicado el siguiente artículo en el periódico argentino Clarín.
Soplan vientos de cambio. La escuela ya no es únicamente mixta. Está surgiendo otro sistema de organización escolar, igualmente exitoso, y ahora los padres podrán elegir. Esto huele a brisa fresca. Por ahora estas escuelas –públicas y privadas–están demostrando tener una eficiencia enorme, ocupando las primeras posiciones en los rankings escolares; sin duda sus beneficios calarán profundamente en la formación de las próximas generaciones de chicos y chicas.
Acabo de llegar de un congreso de EASSE (Asociación Europea de Educación Diferenciada) en Varsovia. Investigadores como Cornelius Riordan, Leonard Sax, Jaume Camps, Rosemary Salomone, Enric Vidal y otros, nos alientan a trabajar con convicción, mientras siguen nutriendo a la comunidad educativa internacional del resultado de sus investigaciones. En una sociedad que ha conquistado altas cotas de igualdad, no podemos olvidar que la diferencia está en la raíz de la democracia. Celebramos y educamos en la igualdad entre los sexos pero también atendemos a sus diferencias. Las estrategias didácticas y la cultura escolar que se aplican en la escuela diferenciada por sexos contribuyen mejor al desarrollo socioafectivo y al rendimiento académico de los alumnos y alumnas.
La escuela single-sex asume la formación de los alumnos integralmente, teniendo en cuenta la realidad biológica diferencial, su despliegue cultural (educar en lo femenino y lo masculino, sin estereotipar) y la relación entre ambos a través de espacios educativos propios. Por todo ello, la escuela diferenciada responde a las necesidades de la sociedad del siglo XXI y merece ser promovida como una opción valiosa.