ARTICULO-MIS-PADRES-DECIDEN“Quien quiera educación diferenciada, que se la pague”

Artículo de Gemma García portavoz de la plataforma “Mis padres decicen”.

 

Resuenan en mis oídos, la repetición constante de las palabras de la Sra. Susana Díaz, Presidenta de todos los andaluces: “quién quiera educación diferenciada, que se le pague” Esta afirmación, además de suponer un gran desconocimiento -el dinero público se genera con los impuestos de todos-, es una gran discriminación para las clases menos favorecidas.

Actualmente, el acceso a la gran mayoría de escuelas diferenciadas de nuestro país se encuentra restringido a quienes pueden costear altas matrículas ¿Qué sucede con aquellas familias que deseamos este tipo de educación para sus hijos pero que en modo alguno podemos afrontar los gastos que implica?

Los centros diferenciados concertados que existen en Andalucía presentan un panorama escolar alternativo, brindando mayores oportunidades educativas y sociales a los hombres y mujeres que pertenecen a contextos socioeconómicamente desfavorecidos.

La presión política que llevamos soportando los padres, los centros y los trabajadores las dos últimas décadas para que se imparta una educación mixta obedece, en mis opinión, más a razones ideológicas que educativas y me parece una falta de respeto a la pluralidad y a la libertad de los padres para elegir el tipo de educación que deseamos para nuestros hijos, reconocidas en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, en los Pactos Europeos de Derechos Humanos y en nuestra Constitución. La prueba es que en esta última década y en todo el mundo, cada vez más estudiosos de la pedagogía han propuesto modelos de enseñanza diferenciada como una de las soluciones a los problemas que atraviesan los sistemas de enseñanza en los países occidentales.

Existe un mito que circula en torno a las escuelas diferenciadas sobre la supuesta discriminación que ejercen a través de un enfoque anticuado de la educación. Esta visión, fruto de un desconocimiento, obstaculizan la diversidad de opciones educativas y la libertad de elección de los padres;  reduciendo la educación a la política educativa.

Una modalidad educativa que obtiene altos resultados académicos  debe ser contemplada, apoyada y sostenida.  Buena prueba de estos resultados en Altaír es la  medalla de oro que obtuvo en las Olimpiadas de Química, y la de bronce en la competición de Física de Pablo Álamo, el curso 2013-2014 o la conseguida, este curso 2014-2015, de plata en la Olimpiada de Química por el alumno Alejandro Pérez Montesinos. O, en Ribamar con Belén Sáenz premio especial del Jurado en las Olimpiadas Matemáticas siendo la única mujer seleccionada para representar Andalucía a la fase Nacional en el Curso 2014-2015. O en Albaydar, con una inserción laboral de sus alumnas superior al 60%. O, en Elcható, en Brenes, y Yucatal, en Posadas centros que se dedican a la formación de la mujer en el mundo rural. O, en las Hermanas de la Cruz (Ángela Guerrero, en Sevilla y Nuestra Señora de Lourdes, en Carmona), centros donde estudias muchísimas niñas sin recursos y que le ofrece una oportunidad en una formación de calidad. O, en Zalima  con el Primer Premio en el Concurso de Excelencia Literaria en el Curso 2012-2013 con Lourdes Zurita.

Los fundamentos de la escuela diferenciada son claros, avalado por numerosas investigaciones y los alumnos de estos centros  y las familias aprovechamos los beneficios de este estilo de educación. Estos colegios responde al modelo de sociedad del siglo XXI: una sociedad plural, engrandecida por la diversidad de sus miembros.

Gemma  García

Portavoz “Mis padres deciden”