Marina Mayoral, profesora y escritora, nació en Mondoñedo, Lugo.Se licenció en Filología Románica y obtuvo su doctorado en Madrid. Su tesis doctoral dio como resultado uno de los mejores trabajos críticos que se han elaborado sobre la poesía de la gallega Rosalía de Castro y que según Rafael Lapesa “marca un hito señero”.

Publicado en la Voz de Galicia Sábado 22 de septiembre de 2007

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Non a escola mixta.

As últimas tendencias pedagóxicas recomendan que nenos e nenas estuden en centros separados, tanto na etapa infantil como na primaria e secundaria. As razóns aducidas son que se comprobou experimentalmente que as nenas desenrolan antes a capacidade lingüística e a destreza para lectura e escritura, e teñen un ritmo máis rápido de aprendizaxe que o dos varóns. Na secundaria, polo contrario, eles teñen maior capacidade para materias como Matemáticas ou Física.

Case sempre o problema se planea dende o punto de vista do prexuízo aos nenos, que na primaria se senten frustrados e desenvolven condutas agresivas contra as nenas, mentres que na secundaria perden concentración ante a presenza do sexo feminino.

Non cabe dúbida de que as nenas tamén sairán beneficiadas, porque non se verán freadas no seu desenvolvemento por compañeiros máis retrasados, e na adolescencia poderán aprender matemáticas ao seu ritmo sen ser consideradas intelectualmente inferiores.

Polo que se refire ao ensino superior, onde as capacidades intelectivas se igualan, lémbrome que, hai xa moitos anos, colegas norteamericanas defenderon a existencia das súas universidades femininas cun argumento que estaba contrastado pola experiencia: nas mixtas, as rapazas máis intelixentes rendían menos porque se sentían desdeñadas polos compañeiros de clase, ou sexa: os fins de semana ficaban na casa.

Dados os pésimos resultados do noso sistema de ensino a todos os niveis, sería cousa de probar estas novas ideas pedagóxicas.

No a la escuela mixta.

Las últimas tendencias pedagógicas recomiendan que niños y niñas estudien en centros separados, tanto en la etapa infantil como en la primaria y secundaria. Las razones aducidas son que se comprobó experimentalmente que las niñas desenrollan antes la capacidad lingüística y la destreza para lectura y escritura, y tienen un ritmo más rápido de aprendizaje que lo de los varón. En la secundaria, por lo contrario, ellos tienen mayor capacidad para materias como Matemáticas o Física.

Casi siempre el problema se plantea desde el punto de vista del perjuicio a los niños, que en la primaria se sienten frustrados y desarrollan conductas agresivas contra las niñas, mientras que en la secundaria pierden concentración ante la presencia del sexo femenino.

No cabe duda de que las niñas también saldrán beneficiadas, porque no se verán frenazos en su desarrollo por compañeros más retrasados, y en la adolescencia podrán aprender matemáticas a su ritmo sin ser consideradas intelectualmente inferiores.

Por lo que se refiere a la enseñanza superior, donde las capacidades intelectivas se igualan, me recuerdo que, hay ya muchos años, colegas norteamericanas defendieron la existencia de sus universidades femeninas con un argumento que estaba contrastado por la experiencia: en las mixtas, las chicas más inteligentes rendían menos porque se sentían menospreciadas por los compañeros de clase, o sea: los fines de semana se quedaba en casa.

Dados los pésimos resultados de nuestro sistema de enseñanza en todos los niveles, sería cosa de probar estas jóvenes ideas pedagógicas.