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Entrevista publicada en MAGISNET (ver)
Leonard Sax ha emprendido su particular cruzada para conseguir que la Educación diferenciada tenga lugar en la escuela pública de EEUU. Su enfoque aspira a desterrar la ideología para caer en los brazos de la ciencia.
Fundador de la Asociación Nacional para la Educación Diferenciada Pública (visitar) y autor de ¿Por qué importa el género?
La investigación sobre las diferencias neurológicas y cognitivas entre sexos ha estado virtualmente proscrita durante décadas, y ahora parece que vive una especie de renacimiento. ¿Cree que podemos esperar nuevos descubrimientos en los próximos años?
Desde luego. Hay muchas cuestiones que sólo nos estamos empezando a preguntar. Incluso los resultados de las investigaciones realizadas en la última década no se conocen demasiado. Está claro que nos encontramos al principio de una nueva era.

Usted asegura que en los niños las habilidades matemáticas y la inteligencia espacial se desarrollan antes, mientras que lo mismo ocurre en las niñas cuando nos referimos al lenguaje. Supongo que en dichas afirmaciones caben muchísimas excepciones.
Por supuesto. Dejando a un lado cuestiones educativas, también hay chicos a los que no les gusta jugar al fútbol y prefieren coser, y chicas a las que no les gusta coser y optan por jugar al fútbol. Son lo que llamamos niños atípicos desde una perspectiva de género, y debemos tomarlos seriamente en consideración porque tienen sus propios riesgos. Por ejemplo, un chico que prefiere coser a jugar al fútbol tiene muchas más probabilidades de padecer alergias y asma, o una depresión severa en sus años de adolescente debido a las situaciones de aislamiento y acoso escolar que casi con seguridad va a sufrir en la escuela.

¿Y qué hacemos en estos casos?
A estos chicos les va mucho mejor en los colegios diferenciados que en los mixtos, donde suelen ser los pringados de la clase. Por supuesto hablamos de escuelas diferenciadas bien gestionadas, donde sus responsables sepan manejar correctamente las diferencias entre sexos y dentro de cada sexo. Los chicos atípicos desde el punto de vista del género tienden a tomarse más en serio los estudios, así que pueden ser de gran ayuda para otros compañeros con problemas, lo que permite reforzar su autoestima.

Según sus datos, la Educación mixta está consiguiendo que cada vez menos chicas estudien carreras científicas y menos chicos encuentren su vocación en las humanidades o en el arte. Una paradoja en toda regla. ¿La Educación mixta contribuye a asentar la opinión de que determinadas áreas son para las chicas y otras para los chicos?
La Educación mixta parte de una premisa: la asimilación. Pon a dos grupos, A y B, juntos y cada vez se parecerán más uno a otro. Esto no ha funcionado. El hecho es que en las escuelas mixtas muchas chicas, no todas, perciben el mensaje de que la informática es un asunto de chicos. Y esto resulta aún más evidente entre los chicos, ya que un chaval de 15 años no quiere bajo ningún concepto que se le tilde de homosexual por apuntarse a clases de dibujo o historia del arte. Dichos estereotipos pierden en buena medida su razón de ser en los colegios diferenciados.

¿Está de acuerdo con los argumentos de la vieja escuela a favor de la Educación diferenciada? Ya sabe, las distracciones, las hormonas adolescentes, el ligoteo…
Desde luego que no. Es lo que se decía hace 20 años, pero la idea ha quedado completamente superada desde un punto de vista empírico. Lo que hemos averiguado recientemente es que si separas a los niños con 6 años conseguirás enormes avances académicos en ambos sexos, pero si lo haces a los 16 años, los progresos serán mucho menores. La hipótesis de las distracciones y las hormonas durante la adolescencia suena muy sugerente, pero carece por completo de validez científica.

¿Hay quien sugiere que usted trata de revestir de ciencia lo que en el fondo son planteamientos religiosos o morales?
No en los EEUU. Es la clase de pregunta que me hacen los periodistas extranjeros, ya que fuera de mi país es habitual que la Educación diferenciada esté asociada a la Iglesia Católica. Me preguntan si es ésta la que financia mi asociación, y la respuesta es tajantemente no. Recibo muchas críticas en los EEUU, pero la mayoría provienen de grupos feministas que nos acusan de querer volver al pasado, a aquellos tiempos en los que las escuelas de chicos recibían más dinero y atención que las de chicas. En absoluto queremos volver al pasado. Muy al contrario, lo que pretendemos es avanzar hacia un futuro libre de ideas preconcebidas.

¿Piensa que las profesoras son más adecuadas para las escuelas de chicas y los profesores para las de chicos?
No tiene nada que ver. Lo importante es que reciban la formación adecuada para aprovechar al máximo lo que conocemos sobre las diferencias cognitivas entre niños y niñas.

¿Ritalín para oír mejor?
Sostiene Sax que los niños oyen peor que las niñas, especialmente en edades tempranas. En sus escritos suele citar un caso real que llegó a su consulta cuando era médico de familia: un chaval de Primaria que se mostraba distraído y abúlico en clase, diagnosticado con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) por otro profesional. Sax detectó que el problema era auditivo. El niño apenas alcanzaba a oír la tenue voz de su profesora, por eso miraba por la ventana y garabateaba sin sacar provecho alguno a la lección. Obviamente, la solución no era hincharle a Ritalín, el fármaco más conocido para tratar el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.

El fundador de la Asociación Nacional para la Educación Diferenciada no se cansa de criticar la ligereza con la que se recetan este tipo de medicamentos. “Las voces más autorizadas de la psiquiatría en EEUU nos han estado diciendo durante años que estos fármacos no comportan ningún riesgo. Ahora sabemos que estos hombres han recibido millones de dólares de la industria farmacéutica y nunca lo declararon públicamente. ¡Los mismos hombres que deberían haber estudiado con rigor los beneficios y perjuicios de pastillas como el Ritalín! ¡Aquellos en los que hemos buscado consejo sobre un tema tremendamente delicado! Da miedo, ¿verdad?”.

Libro recomendado:

Why gender matters