Artículo de Rafael Cobo publicado en La Gaceta el 23-01-08

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Los colegios de Alemania, Reino Unido, EEUU y Australia apuestan por este modelo educativo.

Un estudio realizado recientemente en la ciudad de Washington concluye que los niños de primaria suspenden tres veces más que las niñas; necesitan dos veces más apoyo que sus compañeras; y tienen más problemas de lectura (siete de cada diez), y de matemáticas (ocho de cada diez), que ellas.

Con este diagnóstico encima de la mesa, el alcalde de la ciudad, Adrian Fenty, junto con Michelle Rhee, director de la red de escuelas públicas, ha decidido cerrar una veintena de escuelas con desastrosos resultados, y optar por programas innovadores. En varias de ellas implantarán el sistema de educación diferenciada, colegios sólo para chicos, o sólo para chicas. En los mixtos, crearán aulas diferentes para unos y otras, según las edades y las asignaturas.

La iniciativa de la capital norteamericana se une a los 366 colegios que ya han implantado en todo el país la escuela diferenciada. Esta opción pedagógica parte de la evidencia de que los niños y las niñas no aprenden igual.

Los últimos avances en neurociencia han descubierto que los cerebros masculino y femenino son, desde antes de nacer, iguales en inteligencia, pero notablemente diferentes en estructura y funcionamiento. Es el segundo país del mundo donde más éxito está teniendo este modelo. El primero es Australia, donde ya hay más escuelas públicas diferenciadas que mixtas, por ser la opción preferida de los padres.

Más cerca, en Europa, está resurgiendo una corriente que apuesta por la educación pública diferenciada, especialmente en países como Alemania o Reino Unido. Se está aplicando como uno de los remedios contra el alto fracaso escolar reflejado en los últimos informes Pisa.

El caso alemán

Un caso curioso es el alemán. Dos importantes länder, Renania del Norte –Westfalia y Berlín, han adoptado este sistema en numerosos colegios públicos, mediante aulas diferenciadas, con objetivos diferentes: en el primero, promovido por el Partido Demócrata Cristiano, el modelo pretende superar el alto fracaso escolar masculino, especialmente en comprensión lectora, mediante el refuerzo de la lectura en aulas sólo para niños, y conseguir así que dominen un recurso básico para posteriores asignaturas; por su parte, la ministra socialista del estado de Berlín, Ingrid Stahmer, pretende beneficiar a las niñas con aulas separadas tras darse cuenta de que “en Secundaria las chicas se retrasan en matemáticas, y no acceden en los mismos números a carreras técnicas”.