Entrevista publicada en el Boletín nümero 5 de OIDEL.

LA CONFEDERACIÓN ESPAÑOLA DE CENTROS DE ENSEÑANZA
defiende la educación diferenciada

¿En la CECE hay centros de educación diferenciada?
Por supuesto, ya que somos una Confederación heterogénea que integra centros privados de titularidad religiosa, seglar, cooperativa,etc. que ofrecen un servicio de interés público con proyecto educativo definido.


¿Qué supone para una organización empresarial como la CECE el concepto de centro de educación diferenciada?
La CECE recoge en sus Estatutos, como fines básicos, la defensa de la libertad de creación y dirección de centros de enseñanza, así como el derecho de los padres a elegir el tipo de educación que deseen para sus hijos, lo cual nos compromete a respetar y a hacer que se respete el criterio de “educación en libertad”. Un centro de enseñanza con educación específica para alumnas o para alumnos está perfectamente integrado y defendido por nuestra Confederación, con todo derecho.

¿Dónde y cómo se reconoce ese derecho?
La Constitución Española de 1978 es rotunda en su artículo 27, porque eleva a la categoría de derecho fundamental el de crear centros educativos distintos a los públicos, con un proyecto o carácter propio definido. Sólo así las familias pueden optar.
La Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, del año 2.000 clarifica aún más este derecho, porque garantiza que la educación y la enseñanza de los hijos sea conforme a las convicciones religiosas, filosóficas y pedagógicas de sus padres.

¿Lesiona a su juicio la educación diferenciada la igualdad de sexos?
En absoluto. Afirmar lo contrario sería admitir que esa lesión se produce igualmente en otros ámbitos de nuestra sociedad donde los servicios y los clientes están definidos: peluquerías, zapaterías, tiendas de moda, etc. Incluso se da en el deporte, donde los equipos son masculinos o femeninos y no se permite que compitan entre ellos.