Artículo de Joaquín Pereira Somoza, director del Colegio Montecastelo
Revista de Montecastelo & Las Acacias. Curso 04/05 (junio 2005)

La masculinidad y la feminidad son rasgos constitutivos de la persona, y es preciso cultivar las cualidades propias de cada modo de ser. La igualdad no puede confundirse con uniformidad ni con igualitarismo. Varón y mujer tienen modos diversos de vivir su idéntica dignidad personal, y esto es clave en educación.

Desatender las diferencias entre el sexo femenino y el masculino es hacer injusticia a la naturaleza de las cosas. Y el respeto a la persona es también respeto a las diferencias personales. Respetar supone siempre respetar la diferencia. Respetar implica pararse ante algo, considerarlo, retenerlo en la mirada. La indiferencia, por el contrario, es la forma en que se comporta quien no atiende a la realidad, quien pasa ante ella sin detenerse, quien desconsidera el contenido. Pues bien, la diferencia sexual afecta no sólo al modo esencial de ser, sino al acto de ser de la persona.

Los países pioneros en implantar la coeducación están revisando sus planteamientos. Los estudios vienen de países como Japón, Estados Unidos y Suecia, con una larga experiencia en sistemas de educación mixta y una mayor tradición social de igualdad de oportunidades entre los sexos. El acuerdo por lograr una mayor oportunidad de igualdad social es unánime, pero hay razones para el desacuerdo como puede ser la falta de garantías científicas.

En muchos centros no puede hablarse de coeducación aunque incluyan chicos y chicas, porque no se tiene en cuenta su diversidad ni se respetan sus exigencias personales. Los ritmos de maduración psicológica son distintos. Es sabido que entre los diez y los trece años las chicas se desarrollan más deprisa, y que entre los catorce y los diecisiete su evolución es mucho más lenta, mientras que en los chicos es más rápida. Parece que igualarles la educación en estas edades es un contrasentido psicológico.

Numerosas investigaciones sostienen que la escuela diferenciada beneficia el proceso de aprendizaje, ayuda a un mejor desarrollo de la personalidad de los alumnos y alumnas y consigue mejores resultados académicos globales. Algunos estudios incluso señalan algunas ventajas de la escuela diferenciada con respecto a la coeducativa, para fomentar en los alumnos las actitudes de respeto por el otro sexo. Por su parte, la experiencia demuestra que la coeducación no ha conseguido asegurar la igualdad de sexos ni la de oportunidades, dos objetivos que se esperaban de este sistema escolar.

En relación con la educación diferenciada, el artículo 2 de la Convención de la UNESCO de 14 de diciembre de 1.960, relativa a la lucha contra las discriminaciones en materia de enseñanza, señala que no es discriminatorio mantener centros educativos separados para los alumnos de sexo masculino y para los de sexo femenino, siempre que estos sistemas o centros ofrezcan facilidades equivalentes de acceso a la enseñanza, dispongan de un personal docente igualmente cualificado, de locales escolares y de un equipamiento de igual calidad, y permitan seguir los mismos programas de estudio o programas equivalentes . La plena vigencia de este texto fue recordada en 1.999 por el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU.

La educación es un proceso complejo en el que influyen múltiples factores: el nivel moral y sociológico de la familia, la situación económica del entorno, el proyecto educativo del centro, la motivación y preparación del profesorado y de los alumnos, la armonización entre la acción educativa de la familia y la del colegio. La decisión entre un sistema y otro tiene un carácter ético y son los padres quienes tienen el derecho a decidir si prefieren para sus hijos una escuela mixta o diferenciada. Sólo con libertad es posible una verdadera educación: libertad para educar, libertad para educarse, libertad al educar. Sólo desde la libertad es posible educar para la libertad, con una educación de calidad. Por ello la existencia de colegios de educación diferenciada como los nuestros, viene a enriquecer la oferta educativa global, puesto que una sociedad se empobrece cuando obliga a todos a seguir un único modelo educativo.