Artículo publicado en el periódico Clarin (ver)

Autor: Alfredo Dillon

Ya no hará falta decir “todos y todas”, al menos en el aula. En los países de habla inglesa cobra cada vez más fuerza un sistema de organización escolar que propone separar a los varones y las mujeres , con el argumento de que así aprenden mejor .

Se trata de la educación diferenciada , un modelo que en Argentina se implementa sólo en algunas escuelas privadas , generalmente de alto poder adquisitivo. Pero varias voces reclaman que la opción debería expandirse también al sistema público. Es el caso de Elisabeth Vierheller , presidenta de la Asociación Latinoamericana de Centros de Educación Diferenciada : “Las escuelas single-sex están demostrando tener una eficiencia enorme, ocupan las primeras posiciones en los rankings escolares”.

La premisa es que, sobre todo entre los 9 y los 16 años, varones y mujeres tienen ritmos de crecimiento muy diferentes , lo que repercute en sus procesos de aprendizaje. Los chicos suelen madurar más lento, lo que hace que resulten los más “perjudicados” por la educación mixta: de hecho, los varones suelen quedar peor parados que las chicas en las estadísticas de repitencia y rendimiento escolar.

Una investigación reciente del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires mostró, por ejemplo, que a la hora de los resultados académicos hay una “brecha de género” favorable para las mujeres . En primaria, ellas repiten un 25% menos. Y en el nivel medio, ellos “repiten y abandonan sus estudios con mayor frecuencia”.

“La educación diferenciada permite que los docentes se adapten con más facilidad a las peculiaridades de varones y mujeres a la hora de aprender”, dice Vierheller.

El debate se disparó en Francia en 2003, con la publicación del libro Las trampas de la educación mixta del sociólogo Michel Fize . Allí Fize sostiene que “después de treinta años de experiencia en educación mixta, no se ha conseguido la pretendida igualdad de sexos y oportunidades ”. Y dice que el único motivo por el que se creó la escuela mixta fue de índole económica, no pedagógica.

Pero los modelos de un país no tienen por qué funcionar en otro. Así lo entiende Graciela Morgade , doctora en Educación de la UBA : “Desde mi punto de vista, en nuestro medio esta alternativa no resultaría un camino para estimular una convivencia social respetuosa de los derechos humanos”.

En primer lugar, Morgade subraya que “hoy en día pensar en ‘mujeres’ y ‘varones’ como si fuesen grupos de sujetos idénticos entre sí está desmentido por la mayoría de los estudios en el campo”. Por otra parte, la especialista apela a un argumento histórico: “En nuestro país costó mucho que las escuelas dejasen de ser unisex por su matriz religiosa ”. Según esta lectura, volver a separar a chicos y chicas sería un retroceso . Que, además, generaría en las aulas un ambiente artificial , porque en la vida cotidiana mujeres y varones interactúan en todos los ámbitos.

Sin embargo, Vierheller sostiene que “ la escuela es de por sí un entorno artificial , no natural, cuyo objetivo es lograr mejores aprendizajes”. Y aclara: “La educación diferenciada no es una vuelta a la educación separada. Es un nuevo sistema, que incorpora la inteligencia de género para atender a las diferencias entre varones y mujeres, con el objetivo de educarlos para la igualdad ”.