El derecho a elegir libremente que tienen los padres no se entiende si se conculcan en un estado de derecho, como acaba de hacer la Xunta al negarles el concierto a colegios que optan por un modelo de educación diferenciada, cuando son además derechos fundamentales amparados en la Constitución.

 

La educación diferenciada garantiza pluralidad, más modelos donde elegir, más libertad y tolerancia y esto siempre beneficiará a que mejore la educación. Es defendida en países como Francia, Alemania, Inglaterra, Suecia, Australia, Canadá, EEUU, por movimientos feministas, partidos conservadores, liberales, socialistas, comunistas, etc. Hasta el propio responsable de educación del gobierno de Obama es un defensor acérrimo. Es de agradecer, en nombre de la libertad, que existan centros de todo tipo: mixtos, diferenciados, públicos, concertados, privados, para garantizar la auténtica libertad, porque deben ampliarse los derechos de todos y no excluir a los padres que optan por modelos diferentes.

 

El Australian Council for Educational Research hizo una seria investigación durante seis años siguiendo a 270.000 alumnos y alumnas escolarizados en centros mixtos y diferenciados. El informe señaló que las escuelas diferenciadas obtuvieron hasta en un 22% mejores resultados.

 

También, en los resultados de un estudio publicado por Financial Times, las 25 mejores escuelas ofrecían educación diferenciada, igual que sucede por ejemplo en Canadá, EE.UU y en Alemania.

 

Las recientes sentencias a favor de este tipo de educación, muy respetable,  invitan a una seria y rigorosa reflexión, sin prejuicios, para valorar con justicia un modelo no discriminatorio, que pretende atender mejor la diversidad natural. Además está consiguiendo los mejores resultados académicos y está logrando una mayor capacidad de liderazgo, comprobada estadísticamente y una mejor integración y calificación laboral.

 

Demos una oportunidad a la reflexión y a la libertad, porque los hombres y las  mujeres somos necesarios para construir una sociedad más justa, con una educación que atienda mejor a cada alumno/a, que impulse el proceso de socialización y  mejore el deficiente rendimiento académico de nuestro país.