Por Francisco M. González publicado en EL DIA.es (ver)

Una serie de recientes estudios académicos en Gran Bretaña concluyó que las clases de Educación Diferenciada, donde los niños están separados de las niñas, favorecen la enseñanza escolar. De acuerdo con la investigación, los alumnos se concentran mejor y rinden más en las aulas si están separados los chicos de las chicas, ya que, de esa forma, se evita que se distraigan con el sexo opuesto. Además, el ritmo de aprendizaje de unas y otros es manifiestamente distinto.

Una conferencia organizada el pasado curso, por la Universidad de Cambridge convocó a maestros del país a debatir el tema. El profesor Chris Nicholls, director de la escuela secundaria Moulsham High School, afirmó que, tras exhaustivas investigaciones, los jóvenes hombres y mujeres en clases separadas rinden mejor en áreas como inglés, matemáticas y ciencias.

En otro estudio, simultáneo con el anterior, realizado en la ciudad de Washington, se demuestra que los niños de primaria suspenden tres veces más que las niñas; necesitan el doble de apoyo que sus compañeras y tienen más problemas de lectura y de matemáticas que ellas. Por lo que, el director de la red de escuelas públicas, Michelle Rhee, ha decidido optar por programas innovadores que incluyen la implantación del sistema diferenciado. Esta iniciativa en la capital norteamericana se une a los 540 colegios que en la actualidad (Barack Obama) ha implantado en todo el país la escuela diferenciada, en comparación con 2002 (George Bush), que tan sólo había once de este modelo educativo.

Por los mismos motivos, y por la elevada demanda de los padres, en Australia son ya más los colegios públicos diferenciados que mixtos. En Reino Unido, Alemania, Suecia y Canadá aumentan día a día, el número de colegios públicos que ofertan este modelo.

En el mundo desarrollado hoy nadie discute que hombres y mujeres son iguales en dignidad, derechos y deberes. Los diferentes estudios científicos han corroborado igualmente que, como promedio, sus inteligencias son equivalentes. Sin embargo, los últimos avances en neurociencia han descubierto que los cerebros masculino y femenino son, desde antes de nacer, iguales en inteligencia, pero notablemente diferentes en estructura y funcionamiento. Por ejemplo, según el doctor Hugo Liaño, jefe del servicio de Neurología del Hospital Puerta de Hierro de Madrid, hay diferencias en el desarrollo y maduración de los hemisferios cerebrales. Lo que distingue educativamente a chicos y chicas son “estrategias cognitivas diversas, es decir, vías y tácticas diferentes para aprender lo mismo”.

María Calvo Charro, profesora de la Universidad Carlos III, presidenta de la Asociación Europea de Centros de Educación Diferenciada (EASSE), madre de cuatro niños en edad escolar, y que ha publicado con éxito varios libros sobre este tema, afirma: “En España se ignora -o se trata de ignorar- la existencia de este fuerte componente sexual en el fracaso escolar. Es un aspecto del que nunca se habla. Se barajan otras muchas variables la edad, la raza o el nivel económico pero la variable relativa al sexo se ha extirpado de nuestros datos porcentuales. En consecuencia, no se toman decisiones acertadas para darle solución. Este asunto se suele despachar, en la mayoría de las ocasiones, con la idea simplista de que las chicas son más estudiosas; pero lo cierto es que detrás de los datos de fracaso escolar masculino se esconden otras realidades psicológicas y sociales”.

La educación diferenciada, ¿por qué no?, puede solucionar problemas graves, en la actualidad, de nuestro sistema educativo como el fracaso escolar o la violencia en los colegios. No hay nada que impida su aplicación en el ámbito público. Es perfectamente legal y constitucional. Los padres debieran exigirla, pues tienen derecho a que sus hijos reciban lo mejor desde el punto de vista educativo. ¿Por qué es exclusivo de los hijos de padres que pueden pagar un centro privado?

En el momento presente, en que tanto se habla y escribe sobre un pacto educativo, lo que en realidad se necesita es una reforma estable y de calado. Un cambio sustancial. Un pacto de Estado, al margen de las ideologías políticas o intereses electorales. Con valentía, para retornar la educación a las competencias del Estado; el derecho de los padres a elegir el modelo de educación que prefieren para sus hijos: público, concertado o privado, mixto o diferenciado, en igualdad de condiciones. Y la recuperación, mediante medidas eficaces, de los valores imprescindibles para lograr el éxito escolar y la educación integral de la persona