1. La educación diferenciada se perfila en el siglo XXI como un tipo de organización escolar con una demanda creciente por parte de las familias y con buenos resultados tanto académicos como para la convivencia.
2. La educación diferenciada ha demostrado su eficacia para superar los estereotipos de género, para garantizar la igualdad de oportunidades y para luchar contra el fracaso escolar.
3. Los conocimientos actuales sobre antropología y neurobiología confirman la necesidad de tener en cuenta las diferencias de género en el proceso de aprendizaje.
4. La educación diferenciada enriquece el panorama educativo al ofrecer a las familias una mayor diversidad de soluciones educativas. Imponer un modelo único es regresivo y empobrecedor.
5. Se constata la necesidad de seguir realizando estudios científicos sobre todos los ámbitos que se refieran a la educación diferenciada.
6. Conviene dar a conocer a la sociedad, y especialmente al ámbito educativo, la necesidad de tratar en la escuela las diferencias de género y difundir los beneficios de la educación diferenciada.