La apuesta del colegio Montessori por adoptar la educación diferenciada como un factor de primer orden para la lucha contra el fracaso escolar es un ejemplo de preocupación por la mejora de sus alumnos y alumnas y viene refrendada por los estudios más recientes en neurociencias.

Educación diferenciada o educación separada por sexos  es un modelo educativo que separa a los alumnos y en clara fase de expansión en todos los países de mundo debido a la ingente cantidad de argumentos a su favor.

Entre otras se facilitan las mejores oportunidades para cada sexo, tratando específicamente a cada uno, a diferencia de la escuela mixta, que se generalizó en los países occidentales a partir de 1960 y, en España, desde la Ley General de Educación de 1970.

La educación diferenciada apela a las diferencias cognitivas y madurativas entre hombres y mujeres. Estas diferencias son las responsables de los distintos grados de fracaso escolar entre sexos y materias. La educación diferenciada permite atender de forma mejor a cada sexo en las áreas para las que están menos dotados. De esta forma se consigue la mejora de la igualdad de oportunidades.

Por otra parte, la educación diferenciada favorece la mejora del aprendizaje. La separación por sexos produce una mayor homogeneidad en la clase y un ambiente más relajado. En secundaria, sus efectos serían incluso mejores, ya que la coeducación produce una considerable bajada en la concentración.

 Conviene no olvidar que son los padres quienes tienen el deber (y el derecho) de escoger el tipo de escuela que desean para sus hijos. La posibilidad de optar por la educación separada es enriquecedora y, al proporcionar varios modelos educativos, más democrática.

En estos momentos en que se ataca tanto a este modelo educativo es de destacar la valentía y convencimiento de este colegio para optar por la mejor opción para sus alumnos y alumnas y, respentando la libertad de elección de los padres.