EXCMO. SR. PRESIDENTE DE LA XUNTA DE GALICIA DON EMILIO PEREZ TOURIÑO

En los últimos días, los colegios diferenciados de su Comunidad Autónoma han adquirido protagonismo en los medios de difusión debido a la intención del sindicato CIG de suprimir la financiación pública de la que hasta ahora se han beneficiado algunos de estos centros educativos.

Como Profesora Titular de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid, son muchos los argumentos jurídicos que podría esgrimir en defensa del legítimo derecho que ampara a los padres de estos colegios a beneficiarse de los conciertos escolares. Tratados Internacionales, la LOE y la propia jurisprudencia de nuestro Tribunal Constitucional avalan su financiación con fondos públicos.

Sin embargo, son otros los argumentos que en esta carta desearía hacerle llegar. Como Presidenta de EASSE en España, conozco a fondo el funcionamiento de los colegios diferenciados de Galicia y percibo con tristeza la profunda ignorancia al respecto de aquellos que desean perjudicarles. Se trata de centros de alto rendimiento académico, donde lo que importa no es la ideología, creencia o posición social del alumnado o de sus familias, sino la persona humana en su plenitud; donde cada alumno (en los centros de niños) y cada alumna (en los centros femeninos) es valorado como único e irrepetible; donde se les inculca el respeto por el sexo “opuesto” sobre la base del previo reconocimiento de su plena igualdad en derechos y deberes, dignidad y humanidad.

En estos colegios se ayuda a niños y niñas a superar los estereotipos injustamente impuestos durante siglos por la sociedad a hombres y mujeres. Los niños, desde muy pequeños, aprenden que su participación en las labores domésticas y su implicación en los asuntos familiares son fundamentales para construir una sociedad más justa e igualitaria. Y a las niñas se les fomentan aquellas capacidades y aptitudes que las permitirán ser las líderes del mañana en un mundo laboral y profesional tan necesitado de la labor “humanizadora” que solo la mujer puede aportar con su peculiar perspectiva de la vida. Un modelo pedagógico que les facilitará llegar a una plena realización profesional y personal como hombres y mujeres libres y responsables.

Estimado Presidente, los colegios diferenciados de Galicia son verdaderas escuelas de igualdad de oportunidades y respeto entre los sexos. Las cifras de éxito escolar son magníficas -datos objetivos fácilmente verificables en estadísticas- pero lo más importante no es esto, sino la felicidad que destilan sus alumnos, caracterizados por un tipo de alegría vital que sólo un equilibrado desarrollo personal en libertad puede proporcionar. Los colegios diferenciados de Galicia, no son reminiscencias de un triste pasado en el que se minusvaloraba a la mujer abandonándola a su “discreta ignorancia y dignificante anonimato”, como recomendaba Rousseau en su “Emilio”. Antes al contrario, son un lujo escaso que no se puede desperdiciar ni dispendiar en los tiempos que corren de grave crisis educativa, menos aún bajo pretextos basados en argumentos falsos originados por prejuicios absurdos y anticuados de aquellos que desconocen absolutamente el funcionamiento interno de estos centros y sus resultados.

Querido Presidente, como madre también de colegios diferenciados por sexo, le ruego defienda la libertad de los padres que hemos apostado con todas nuestras esperanzas e ilusiones por este modelo pedagógico, ejerciendo nuestro derecho a la elección del centro docente que estimamos mejor para nuestros hijos; lo que podemos hacer gracias a las subvenciones públicas que recibimos, ya que, de ser privados, se convertirían en un lujo que muchos de nosotros no nos podemos permitir. Y la educación en toda sociedad que se llame democrática no es un lujo, sino un derecho fundamental por todos susceptible de desarrollo. En la toma de decisiones los poderes públicos deben huir de la arbitrariedad que se alimenta de prejuicios y dogmas insostenibles, en especial cuando están en juego derechos fundamentales de la persona.

No creo que la educación separada por sexo sea la única opción válida. Como tampoco pienso que lo sea la educación mixta. Ningún modelo es perfecto para todos los alumnos. La diversidad y la pluralidad de modelos educativos es la fuerza que vertebra la verdadera libertad de enseñanza. Galicia ha sido cuna de grandes defensores de la tolerancia y pluralismo en materia educativa. Concepción Arenal o Emilia Pardo Bazán son eminentes ejemplos de ello. Ojalá siga siendo una tierra de libertad en este ámbito fundamental que es la educación de nuestras generaciones futuras, y en cuyo exitoso progreso, sin duda, es mucho lo que pueden aportar los centros diferenciados hoy tan injustamente cuestionados.

María Calvo Charro
Presidenta de EASSE-España
Profesora Titular de Derecho Advo. Universidad Carlos III de Madrid