Pubicado en El Comerio (ver)

La Consejería de Educación y Universidades del Principado, liderada por Ana Isabel Álvarez, pretende poner punto final a casi tres años de conflicto con los dos colegios asturianos que separan a su alumnado en función de su sexo en el epicentro de la batalla: Los Robles y Peñamayor. Y lo hace dándoles vía libre para seguir con un modelo educativo que levanta ampollas en algunos sectores.
El Tribunal Supremo acaba de comunicar a los servicios jurídicos de la Confederación Católica de Padres de Familia y Padres de Alumnos (CONCAPA) de Asturias que la Consejería de Educación no ha formalizado el recurso de casación contra la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) que, a instancia de esa misma organización, había anulado la resolución del anterior Gobierno asturiano por la que se retiraban los conciertos educativos de los centros de enseñanza diferenciada.
Con esta decisión del nuevo Gobierno regional, la sentencia del TSJA que reconocía el derecho al concierto educativo de estos centros deviene en firme, «constituyendo una más en el larguísimo rosario de sentencias dictadas por jueces y tribunales en las que, además, se declara que la enseñanza diferenciada es una opción legítima y no constituye en modo alguno discriminación», matizan los padres y madres de la red concertada.
Las reacciones no han tardado en llegar. CONCAPA Asturias «se felicita, en primer lugar, por este éxito para los derechos y libertades de las familias, que ahora podrán ser debidamente respetados y no estar sujetos a una actuación sectaria de la Administración educativa». Y, al mismo tiempo, «felicita a la consejera de Educación por no continuar un empeño que estaba basado únicamente en una cuestión ideológica y contraria a derecho, demostrando su respeto por la libertad de enseñanza y por los derechos constitucionales de las familias asturianas», lo que, por otra parte, afirman, «nos evita dilapidar los ya de por sí escasos recursos públicos en una actuación que, como todas las anteriores en este sentido, estaba abocada al más rotundo fracaso».
También el director de Los Robles, Ángel Gallo, mostró ayer su «satisfacción» por la decisión del Principado, con la que se finiquita el conflicto que amenazaba con dejar a los dos centros vinculados al Opus Dei sin dinero público, que se remontaba a 2009.
Fue entonces cuando el Consejo Escolar aprobaba una propuesta de la Consejería de Educación, un nuevo reglamento de conciertos que obligaba a todos los centros que deseasen recibir subvenciones a «no realizar discriminaciones por razón de nacimiento, raza o sexo».
La intención del entonces consejero, José Luis Iglesias Riopedre, era que los dos admitiesen a partir de ese mismo año a alumnos de ambos sexos. O, de lo contrario, perderían unas subvenciones de las que disfrutaban desde hacía doce años y se tendrían que convertir en colegios privados, como lo son sus dos cursos de Bachillerato, que salen a 500 euros mensuales.