Aceprensa, en su edición de 4 de febrero de 2013 (VER), recoge la sentencia del Tribunal Administrativo Federal en el que se dice que “La Constitución no prohíbe la educación diferenciada por sexos, sino que la admite”. Dicha prohibición solo sería admisible —prosiguió el juez— si la educación diferenciada se opusiera a los “conocimientos científicos reconocidos entre los especialistas”; pero esto no es así. Por este motivo no es admisible hacer obligatorio un único proyecto educativo.